Casa Palaciega en Salas.
Con su torre del siglo XIV y casa palaciega histórica con gran patio, del siglo XVI, es una oportunidad única. Siempre ha sido una residencia familiar desde su construcción. Ello ha permitido que aún se conserve sustancialmente en condiciones auténticas. Patrimonio nacional.
Con cinco plantas en total, la primera, de más de 500 m2, alberga muchas de las estancias principales para vivir en este entorno histórico.
En total, el palacio tiene 1.892 m2 y 3.136 m2 si se incluye el patio. El gran edificio auxiliar (para reforma integral) denominado La Casina, cuenta con 266 m2 en dos plantas y es obra del prestigioso arquitecto Luis Bellido.
Mas de 78.000 m2 de magnifica finca lo circundan.
Los extensos terrenos que acompañan a la propiedad no son actualmente edificables. Sin embargo, a propiedades similares se les ha permitido alguna construcción nueva, siempre dentro de los terrenos existentes para fomentar el turismo, en el caso de que se convirtiera en hotel. Ya existe un edificio adyacente – mencionado anteriormente y separado de la casa principal y dentro de la finca, que podría convertirse en alojamiento adicional.
El palacio se beneficiaría de algunas renovaciones sensibles.
Un anteproyecto para convertirlo en un hotel de lujo permitiría un total de 42 habitaciones.
Historia
Esta casa palacio fue del prestigioso economista y escritor asturiano Valentín Andrés Álvarez, ha permanecido desde 1883 hasta hoy en manos de la misma familia.
De aquí era Garcí Fernández de la Doriga, quien en 1378 representó a Salas en la Junta General de Conceyos Asturianos. Testigo de múltiples linajes son los diversos escudos: García de Doriga, Valdés, Tineo, Queipo de Llano, Quirós o Miranda.
Fue el suegro de D. Valentín Andrés y yerno de Fernández Bao, D. Indalecio Corugedo Fernández, quien llevó a cabo una reforma integral del complejo en los años finales del siglo XIX y los primeros del XX según el gusto de la época.
Fruto de aquel momento es el parque de estilo francés, el comedor modernista o el grandioso baño traído de la Exposición Universal de París en el año 1.900.
En época más cercana, Valentín Andrés Álvarez, discípulo de D. José Ortega y Gasset, recibiría innumerables amigos para amenas tertulias regadas con sidra elaborada en la propiedad, como Federico García Lorca. “En el interior de su alto torreón, jugábamos una partida de billar”, escribiría Benjamín Jarnés.
Clara muestra de edificación señorial medieval, el palacio de la Doriga cuenta con una torre cuadrada construida a finales del Siglo XIV (fue una de las pocas torres que los Reyes Católicos no ordenaron tirar abajo para prevenir rebeliones nobiliarias) y un palacio del Siglo XVI que se estructura alrededor de un patio con grandes columnas toscanas que sostienen el entablamento del corredor abierto del piso principal, en el que se desarrolla fundamentalmente la vida diaria.
Rodeado de un parque cerrado por un muro almenado y con una señorial portada también del siglo XVI, acoge en su recinto una edificación anexa, que se debe al prestigioso arquitecto Luis Bellido, autor entre otras obras del Matadero de Madrid, actual centro cultural.
Nos encontramos, en definitiva, con un interesante conjunto, mantenido desde siglos como vivienda en manos particulares, lo que ha permitido que podamos admirar todavía, en buen estado de conservación, artesonados, suelos de madera y mobiliario originales del siglo XVI o intervenciones cualificadas con manifestaciones artísticas posteriores. El paso de los siglos y las continuas guerras no han supuesto ningún obstáculo para su pervivencia.